Historia 1, La familia de Barro
Los pueblos de Colombia tienen lugares maravillosos, llenos de historias fantásticas y místicas, esta vez nuestro compañero se encontraba con algo que faltaba mucho por concluir, pero sería para una historia a terminar en el futuro.
La Familia de Barro l
El Padre
Desde hace algunos meses, se cuenta en los pueblos de Boyacá la historia de una familia de barro, conformada por dos niños junto con sus padres y un perro que es la mascota,
dicen que es un duende que habita en la zona del altiplano cundiboyacense, juzga a quien lo merece además que también premia, dicen que es uno solo ya que nunca han visto junta a la familia, por que cuando ha aparecido solo es un conformante de la susodicha.
Algunos dicen que si son espíritus, que los obligaron a irse de esta tierra cuando no era su tiempo, otros hablan de locuras de un demonio que solo se burla de las casualidades; lo cierto es que cada vez crece más este mito entre sus habitantes.
Así es como llega Pipo a un pueblo de Boyacá, llevaba no más de diez minutos tomándose una cerveza por el calor del viaje en una tienda, cuando notó a un anciano en la mesa de al frente que lo observaba en silencio, no le quito la vista ni para tomar su cerveza. El chico un poco intimidado solo se limitó a sonreír y con un gesto de aprobación saludó con la mano al aire al lugareño.
El anciano respondió su saludo con una pregunta que él no pudo responder, -¿De qué manera puede ver Dios todo en el mundo?-. El chico no quiso tener una respuesta errónea por las creencias del lugareño, además de sus opiniones que no pueden verse bien vistas, así que solo se quedó pensando en silencio, para que el señor luego de darle un trago a su bebida continuara hablando.
-Sabes, yo fui dueño de gran parte de esta tierra alguna vez en mi vida, tuve familia, mi esposa fue vecina desde que éramos niños, y nuestros hijos también se educaron aquí, para nuestra fortuna el pueblo creció muy rápido, eso fue de ayuda-. el chico escuchaba porque le parecía interesante saber cómo era la vida por estos lugares antes de los celulares, del internet, solo con los inicios de la televisión además con el periódico que ya hoy poco se lee.
-Trabajamos duro para nuestro negocio, nuestra meta era poder descansar en una vejez, así que de domingo a domingo fuimos construyendo ese sueño, hasta que las malas energías llegaron y de los que menos esperábamos, bueno como siempre pasa-. en este momento de la historia Pipo simplemente escuchaba, sentía algo de pena ya que podía presentir a donde iba a girar la historia.
-Mi esposa tuvo un corazón muy noble, acogió familias, huérfanos, ayudaba a la iglesia, siempre quiso una escuela para el pueblo y logró hasta una sede universitaria, educaba a las personas para que también pudieran emprender, tener sus negocios y salir de las necesidades que a todos nos azotaban, a mí no me cabía la menor duda que tenía a la mejor del mundo para hacer lo que el mundo necesitaba-. El chico intentaba descifrar si era cierto lo que le decía, pero era muy difícil creerle aquella historia si siempre lo veía con la cerveza vacía, seco como si acabara de hacer ejercicio.
-Una noche cuando todos dormíamos en casa, el humo del incendio nos impedía movernos, además de las manos que nos sujetaban con esos rostros tapados, al final se aseguraron de atarnos para no poder escapar… Solo pedía por mis hijos y mi esposa, no sé lo que yo habría hecho para enojar a estas personas hasta eso en el momento no me importo, aun así no me dieron la piedad por mi familia que imploraba, se resignaron a ver hasta que el silencio de las llamas borró todo rastro de aquel hecho-. La tienda fue atacada por un ligero viento que trajo con él sensaciones de frío y sombras, Pipo presintió que era hora de tomar marcha ya que no sabía dónde quedarse.
Aquel viejo dejó de hablar por un momento, centró su mirada en la moto en la que venía el joven, llevó su mano al sombrero para ajustarlo en su cabeza, con eso mirar bien a ese hombre y no equivocarse de persona a la que le dirigía la palabra.
-Las personas así deberían tener un castigo, las personas con malas energías simplemente llegan a un lugar y no se sienten por que parece que estuvieran muertas, pasan la vida odiando todo que terminan odiando la vida, es así que pierden su humanidad, y con eso lo que nos hace personas, eso es lo que pienso yo, mi esposa siempre quiso que pensara como ella, que no me quedará con lo malo del ser humano si no en lo bueno que puede llegar a ser-…
-Así que hoy después de no pertenecer a esta vida entiendo lo que ella me quería decir; que buen gesto haber bajado de su moto para ayudarle a esos jóvenes a cambiar la llanta del auto, además que recogiera las cebollas que estaban por toda la carretera aún sabiendo que eso retrasaría bastante su viaje, como dicen por ahí, ‘’los buenos también merecen su recompensa’’-. El muchacho agradeció por la bonita moraleja, terminó de alistar sus maletas y acomodo el casco para continuar con el viaje, ya que era muy cierto lo que había dicho el anciano, se había retrasado por esas razones.
Algo que dijo el señor al final de su historia le sorprendió un poco, pero no tenía mucho interés en saber de una historia un poco mal contada y surrealista, observó su moto para fijarse en la poca gasolina que cargaba, otro interés por hacer una parada, era lo sucio que venía todo, como si hubiese salido de una travesía por las montañas.
Una gasolinera adelante del pueblo fue su objetivo, la chica encargada del lugar le pregunto que si había tenido suerte con el fantasma, muy incrédulo él se interesó por el tema, al tiempo que la chica contaba la historia el joven limpiaba su maletero, y decidido a limpiar una esfera de barro que tenía en sus manos, fue poco a poco detallando un brillo tan amarillo como el sol además radiante como un diamante.
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