Cuento #1
Cuento #1,
Muy seguramente algo que terminamos amando de los animales son las enseñanzas que nos dejan, tal vez el ser humano se ha vuelto más persona por que son ellos los maestros en esta vida, y es que todos los animales ya sea por su instinto o por su lealtad nos enseñan algo, solamente hay que concentrarse para ver. Esta historia la contaba el padre a Pipo cuando estaba con sus primos en su niñez, y alguna vez cuando Pipo recordó la historia, supo que otros también la debían contar.
Un último intento
Gabiño era un tipo muy conocido en el lugar donde vivía, y no precisamente por lo buena persona que era, él era todo lo ermitaño además de odioso que puede llegar a ser el humano, muchas veces fueron los auxilios de algún vecino por un incendio cercano, ladrones, que sus hijos cayeran enfermos, siendo Gabiño con el único con carro cercano, se negó todas las veces para ayudar, así es que fue creando su fama.
Ya nadie se le acercaba ni a saludar pero él era feliz de esa manera, después de todo si nunca necesito la ayuda de los demás mucho menos quisiera una amistad, el hombre anhelaba estar solo en su finca y lo fue hasta llegar como anciano, donde ya no tenía la energía que demanda una finca para su mantenimiento.
El viejo decidió alquilar su hogar con la condición de vivir él ahí, se llenó de personas pero supo llevar la situación, contrató personas para la comida y aseo por horarios, donde él prefería salir a caminar por el bosque para evitar tener que iniciar una conversación.
En una de sus caminatas por el bosque, escuchó un aullido que sonaba más como a quejidos, súplicas que decían ya no poder más, fue la primera vez que el anciano sintió al menos curiosidad… su morbosidad lo llevó a ver qué animal pronto pasaría a mejor vida, pero nunca se esperó que su lastima lo inundara, ese cachorro siendo el último de sus hermanos con vida, con una madre que ya llevaba días quieta, arropada entre moscas se veían los huesos, junto con ese olor que disgustaba.
Tal vez el anciano al verlo sintió algo que pudo doblegarlo, pero recogió al cachorro para llevarlo a la vieja habitación de visitas, que llena de cajas fue la cama del animal, el cual sus semanas ya con el viejo llevaron a llenarlo de mucha energía y así fuera un perro grande, dócil con temperamento tranquilo.
El anciano crió y educó a ese animal con la manera de invitarlo al bosque a sus caminatas, luego fuera su compañero para sus senderos en la tranquilidad de la tierra, fue así que el perro se volvió el único ser vivo capaz de hacerlo preocuparse en otro ser que no fuera el.
Así quería terminar su vida el señor Gabiño, siempre fue un solitario y cuando postrado en cama estaba, no pudo volver a caminar con su perro, el que tal vez lo hizo recordar su propia vida de infancia, seguramente en esa Colombia de la época de la violencia que le hizo ser quien fue.
Una mañana pidió a sus empleados pasear a su mascota, con eso al menos de agradecimiento podría pagarle al cachorro que encontró en ese lugar, por descuido en una de sus travesías el perro se lanzó a perseguir ciervo, rasgo la vieja correa de paseo y no volvió a saberse de más del perrol en ese día.
Gabiño de la ira que tenía con el joven, tuvo energías suficientes para no solo buscarlo un par de horas sino días constantemente, al menos quería saber que el perro estuviera bien.
Fue cuando tuvieron que detener la búsqueda por una tormenta que se aproximaba, el viejo era consciente de la situación y ya agotado no tenía otra opción sino esperar, dicha tormenta no solo trajo la lluvia con viento, también fuego con un final de cenizas, aquella noche aquel viejo entendió que sus días se terminaban, que ya no podría seguir mucho tiempo su búsqueda.
Muy temprano en la mañana siguiente, alisto todo su equipaje, contrato a más personas para su búsqueda; lo sorprendente fueron los voluntarios que conocieron la historia de aquel anciano, aún sabiendo el tipo de persona que fue, admirados del papel que jugó ese animal, salieron a la búsqueda llenos de esperanza para por fin dar con su ubicación.
Muy cerca la noche resignados ese día de encontrar al perro, un joven tropezó con un curioso cadáver, le llamó la atención lo calcinado que había quedado de esa destrucción, el chico pidió ayuda a sus amigos para luego identificar de quién se trataba el pequeño cuerpo, acurrucado de una manera como si se protegiera o intentará proteger algo.
El joven viendo el momento no quería hacer una escena, otra cosa es que jamás creerían que fuera su amigo fiel, pero uno de los chicos que fue en la ayuda para levantar los escombros, pudo ver en el suelo la placa de aquel amigo, opaca y fría ya…
Aún así querían guardar el secreto de su triste encuentro, solo que no observaron que metros atrás ya estaba el hombre caminando hacía ellos, los miró y pidió ver la placa para él mismo confirmar, guardó la placa en su bolsillo luego pidió que le enseñaran el lugar.
El anciano era un roble, no mostró ningún sentimiento al ver en ese estado a su mascota, estuvo viéndolo por más de media hora, quieto sin decir una sola palabra, no tenía que decir ni una sola para que todos entendieran lo que estaba sucediendo, ordenó una pala a la multitud y fue él, el primero que comenzó a escarbar para enterrar a su animal.
Ya todo preparado para mover a su mascota, se dieron cuenta que su posición extraña en la que había quedado no era para protegerse a él, sino a dos pequeñas crías de ciervo que habían quedado desamparadas de aquella tormenta, lo que nunca se imaginaron aquellos tres animales, fue el fuego que cubrió el bosque para no dejar salir a ninguno, así hubiesen entrado por error.
Algún tiempo después, al anciano no le quedaron más energías, así que cayó en cama por última vez, estaba preparado, ya que sus inseguridades habían sido aclaradas, sin considerarlo fue un perro quien le dio la razón de vivir pero también la razón de morir, tomó su café por última vez, cenó, luego dejó el televisor encendido, quería algo de luz haciéndole compañía esa noche, cerró sus ojos y así se fue a dormir.
Fin
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